Teatro Clásico I: El travestismo o de la androginia

 

Inauguramos sección nueva donde vamos a poner tanto estrenos como cositas interesantes de esta ‘bella arte’ que usa la voz y el cuerpo para desarrollar los temas de los que luego tanto Hollywood, aparte de HBO, Netflix…, como los videojuegos (tanto en su guión como en cinemáticas, por no decir ‘easter eggs’), han explotado hasta la saciedad, como una especie de ‘theatrexploitation’.

Los antecedentes: De las Dionisias de Atenas a los carnavales de Cádiz y Tenerife.

Y uno de los temas más importantes y que, sin ser de los principales en el cine ni, mucho menos, en la industria de los videojuegos, sí que ha tenido un peso específico y, sobre todo, ayudó a desarrollar los dos grandes género del teatro, la tragedia y la comedia, es, quizás, el más peliagudo (por la vellosidad de algunos intérpretes jajaja), pues se centra en el aspecto del que vamos a hablar: el travestismo.

Carmen de Mairena.php

Aunque en muchos casos están íntimamente relacionados, el travestismo se trata de ponerse prendas que son usadas por el sexo contrario, independientemente de la orientación sexual del (o de la) individuo, incluso como fetiche sexual dentro de relaciones heterosexuales; mientras que la transexualidad o genero ‘trans’ es cuando la percepción real interna del género de una persona no coincide con el biológico, es decir, con el género sexual con el que nació

Vamos, las travelos de toda la vida, con sus espectáculos por demás excéntricos y, la mayoría, muy variopintos. Pero, dando estopa al DeLorean a 140 kms/h, podemos ver sus inicios en unas curiosas fiestas, las Dionisias, llamadas así por ser dedicadas al dios Dionisos, el dios Baco para los romanos, dios del vino (y de las orgías desenfrenadas), sí, pero también del teatro.

Según Wiki, había en Atenas dos fiestas o festivales de este tipo durante el año: unas eran las Dionisias Rurales (o Rústicas), celebradas allá por diciembre, y otras las Grandes Dionisias (o Dionisias Urbanas), celebradas en la primera semana de primavera, siempre en marzo. En esta última nos detendremos, pues se convertía en el festival más importante de todos.

Woodstock 2000

¡¡¡Jódete Woodstock con tu Summer Love!!! En la Antigua Atenas, con menos medios (y personas), se hacían festivales como éste dos veces al año, sin contar las cerca de 120 fiestas que se llegaron a montar en la década de 430 a.C., incluyendo las Cotiteas, orgías de culto a Cotis, diosa de la obscenidad (tenían dioses para todo estos fiesteros griegos…)

Y os preguntaréis, ¿porqué nos sueltas ahora todo este tostón que a nadie le interesa una mierda? Pues que para la celebración de las Grandes Dionisias, entre actividades como travestismo y procesiones con grandes falos, se utilizaban para las ceremonias religiosas unas especies de gradas de madera alrededor de un ‘altar’ en honor al citado dios.

 

 

 

 

Para encontrarse festividades donde el travestismo no sólo está normalizado, sino también es elogiado, incluso galardonado, no hace falta irse muy lejos ni en el tiempo ni en el espacio. Los distintos carnavales, de origen más rémoto y cada vez más presentes en toda la geografía española, son un buen ejemplo de ello, como los internacionales Carnavales de Cádiz (izquierda), de un toque más sarcástico, y de las Islas Canarias (derecha), incluso con un toque más transgresor y provocador.
Belén Esteban (Gala del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2007)

Otra drama queer dando la nota intentando emular a la Reina del Pop Madonna, en una de sus actuaciones más polémicas (Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2007).

El Teatro Clásico: De las tragedias de Eurípides a las comedias de Aristófanes. El nacimiento del andrógino.

Poco a poco, estas ‘liturgias’ fueron dando paso a las cada vez más sofisticadas tragedias clásicas, surgidas a finales del siglo VI a.C., por autores tan prestigiosos como Esquilo, Sófocles y Eurípides, haciendo necesario la construcción de un ‘templo’ más idóneo para representarlos: el Teatro de Dionisos, primer teatro nacional de los muchos que plagarían el Mediterráneo primero, y luego alrededor del mundo.

Teatro de Dionisos

Situado en la parte oriental de la ladera sur de la Acrópolis ateniense, y formando parte de los témenos (lugares sagrados) de Dionisos, y con una capacidad de entre 15 y 17 mil espectadores en su mayor apogeo, es el mayor teatro de la Antigua Grecia.  Construido inicialmente en madera en la segunda mitad del s. VI a.C, fue con el arconte Licurgo alrededor del 330 a.C. (mientras Alejandro Magno se hacía un Nombre en la Historia en Asia), cuando se construyó en piedra y se extendió tanto, a través de sus 78 gradas, divididas en dos niveles por un pasillo central, que absorbió el Peripatos, el camino que circundaba la Escarpada, como llamaban a la Acrópolis de Atenas.

Teatro Romano de Mérida

Con la expansión y conquista del Imperio Romano hasta partes muy alejadas del mundo griego, se introdujo por primera vez en ellas elementos propios de la cultura helena asimilados por la latina, siendo predominante el uso de espacios destinados a ocio y espectáculos, como anfiteatros, circos romanos, teatros… Entre éstos últimos, destaca el Teatro Romano de Mérida, mandado construir por el cónsul Marco Vipsanio Agripa (cuñadísimo del emperador  Augusto y el mismísimo que le jodió la marrana a Antonio y Cleopatra en la decisiva batalla naval de Actium), entre los años 16 y 15 a.C. en la antigua ciudad romana Emérita Augusta, que es uno de los mejor conservados del mundo, al punto que, desde 1933, se celebra un Festival Internacional de Teatro Clásico todos los veranos, con estrenos mundiales y grandes estrellas del teatro, siendo el escenario teatral más antiguo aún en uso. Fue declarado, junto con el conjunto arqueológico, Patrimonio Mundial de la Unesco en 1993.

A la sombra de este ‘teatro’, se creó también la comedia, a mediados del s.V a.C. (El Siglo de Pericles), con Aristófanes y Plauto como autores más relevantes de un género que nació como crítica de una sociedad que, por muy democrática que nos la pinten los ‘progres’, en el concepto más ideal, era también humana y, por lo tanto, muy oscura.

Empezando en que si ya eran caras las entradas al teatro, aunque el Fondo de Garantías de Espectáculos público permitía que las clases más bajas pudieran acudir, a los esclavos (sí, Atenas era una potencia esclavista e imperialista, amigos ‘politólogos’) y a las mujeres les eran vetados poder asistir y, por supuesto, participar. Y aquí entra el travestismo con toda su potencia en el teatro, a través de la figura del andrógino.

El Corifeo con el Embajador Laconio ('Lisístrata')

Al poder los actores varones usar ropas femeninas en sus actuaciones, podían los autores por vez primera poner en sus bocas testimonios de un valor incalculable para historiadores y arqueólogos sobre el papel de la mujer en la sociedad, desde lo cotidiano hasta lo absurdo, siendo máximo referentes de ellos las obras del trágico Eurípides, que parodiaba con su humor inteligente Aristófanes, como en su más famosa obra Lisístrata, cuyo argumento es una hipotética “huelga de mujeres” para detener la guerra de Atenas contra Esparta, todo un clásico del feminismo y del pacifismo. (En la foto, yo (izq.)  actuando como el Corifeo (jefe) del coro de ancianos junto al Embajador de Esparta (Víctor), en una representación de Lisístrata, adaptada y dirigida  por Miguel Ángel Negrón e Irene Montero, alumnos del Grado Superior de Realización Teatral y Espectáculos del IES Néstor Almendros (Tomares, Sevilla))

 

Continuará…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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