Microrelato para monólogo: ‘Miedo’

A veces quisiera recordar, quisiera recordar que siento, pero solo cuando más sola me siento, recuerdo esto como una puñalada a mi cerebro. Lo narro en mi cabeza, en una conversación íntima y bella conmigo misma, como si todos los problemas se hubieran ido, y como si tuviera el control de mi misma, pero la verdad es que cada día se me va más de las manos… y que no aguanto con mi compañía. 

Así qué, si pudiera expresárselo a alguien, mi trastorno de personalidad, mi problema con la bebida, el insomnio por no perdonarme a mí misma, por haber destrozado todo a mi alrededor… la ansiedad… los cambios de humor… qué es sentir todo esto y encontrarte con la muerte y llorar por no poder abrazarla, lo expresaría así:

Que es lo que siento cada día de mi vida 

Al principio, cuando conocí a mi pareja era el único que calmaba mi ser, mi cabeza y ese otro yo que habitaba en ella. Pero llegó un momento de mi vida en el que a pesar de todo, la soledad me ahogaba, que el daño sufrido y que he infligido aparecía delante de mí cada vez que cerraba los ojos… no soy una santa… pero no merezco tanto mal… ¿sabes que se siente chica?

El miedo, el miedo durante toda mi vida, el daño que he hecho a todos los que me rodean… beber para dejar de escuchar una voz en mi puta cabeza ¿que me pasa? ¿Por qué no se calla?

¿Me preguntas por mi estado mental?

Es por si estoy loca, ¿verdad? Llevo luchado contra mi oscuridad toda mi vida, ¿quieres saber que es la locura?

La locura, es el miedo a que cada día sea igual que el anterior, agente.

Miedo a que tu mente no separe la realidad de la ficción, a cerrar los ojos y no saber cuándo pasó todo ese dolor.

El miedo a saber si la persona oscura que dominó un día la totalidad de tu ser, aún sigue en tu cuerpo después de intentar renacer… de buscar ese perdón.

La locura es el miedo a dejar de luchar para dejar de ver luces de neón, de no vislumbrar más el sufrimiento y el dolor en tus sueños.

El miedo atroz de caer en el insomnio, de esbozar lágrimas que flirtean con tu cuerpo cada noche.

Del puto y jodido miedo que parece que solo tengo yo de fundirte en una máscara enfadada, de furia ante el pánico de que tú mente y alma se pierdan en una criatura negra que decía ser tú y de cuyo capullo ha salido tu nuevo ser.

¡Dios! Ese miedo a morir, o a morir estando perdido, saber si alguna vez dejarás de estarlo, o si aún creyendo que no lo estás, no te encuentras.

La locura es el miedo a que tus gritos sean sordos en una terrible muchedumbre.

Es que te tiemble el corazón de amor, pero tú alma sea de piedra.

Es pensar si lo que has vivido merece la pena, o si acabar con lo que has vivido si lo merecerá.

Miedo a no dejar huella en este mundo, o a que tu breve paso quieras que se acabe, por una desesperación irremediable de voces que se contradicen en tu cabeza, que unas lloran, otras ríen y otras bailan.

Es reconstruirte como un cedro quemado en un incendio interminable.

Es ser Ticio y que los buitres nunca se vayan.

Miedo, es temblar ante el alcohol y perder el horizonte de miras.

Es aprender a estar en calma, mientras cierras los ojos y ves el mundo en llamas… 

No. Intenté aprender a querer… pero dejé de sentir por todo mi cuerpo… solo tengo la compañía de mi voz y oscuridad… tuve que hacerlo, tuve que aprender a quererme a mí misma.

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