‘La Dama del Lago’: Guion para corto y relato

Este guión para un corto es sacado de un texto mío propio que viene justo debajo de un libro que estoy escribiendo, aunque obviamente lo he modificado bastante, de fondo no sabría si meter la banda sonora de Gustavo Santaolalla de The Last of Us o completamente todo en silencio, solo con los ruidos de la naturaleza. Creo que el guión es adaptable a cualquier circunstancia salvando las distancias).

LA DAMA DEL LAGO

 

Exterior, bosque de otoño, distintos tonos de colores, un pasillo de árboles, en el fondo del pasillo de árboles y flores hay un lago, en el suelo hojas. Cielo gris, como si hubiera llovido. De fondo se escucha un arroyo y a cada paso un crujido. Una chica adolescente, cabello pelirrojo, piel blanca y mojada por la lluvia y ojos verdes. Viste con un manto blanco de seda transparente).

DAMA DEL LAGO: (camina con los ojos cerrados, su cuerpo danza andando, estira las manos para sentir el tacto de los árboles).

DAMA DEL LAGO: (Mientras sigue andando abre los ojos, huele el aroma húmedo del aire y se viste del manto de seda que tiene atado a uno de los árboles con naturalidad).

DAMA DEL LAGO: (Sigue caminando, acaricia un ciervo silvestre, acto seguido, se escurre el pelo mojado por el rocío. Mientras, se le vienen flashback a su cabeza de su padre pegando a su madre).

DAMA DEL LAGO: (Continúa caminando hacia el lago, mientras comienza a llover. Para tranquila a coger un tulipán del suelo y ponérselo en su oreja).

DAMA DEL LAGO: (Ameniza el paso, el arroyo empieza a sonar aún más fuerte mientras se aproxima al lago. Gira su mirada hacia el sonido del agua chocando contra las piedras del arroyo y como se mueven algunas de estas).

DAMA DEL LAGO: (Vuelve a tener otro flashback de su infancia, su padre la viola en un sofá mientras ella mira al techo, creando una imagen siniestra, oscura y humana que se pone de pie a su lado en la habitación, al lado de esa escena. Cuando deja de recordar, el empieza a sangrar la nariz).

DAMA DEL LAGO: (Se para frente a un árbol y toca la madera mojada con gusto, toma aire por la nariz, se pega al árbol y junta su cuerpo con este).

DAMA DEL LAGO: (Encuentra en el suelo una corona de flores y se la pone mientras la huela y continúa su paso, mientras vuelve a recordar como su padre mataba a su madre cuando era pequeña mientras miraba sin entender nada desde debajo de la cama, mientras su padre se dirige hacia ella pero se corta el recuerdo y vuelve a estar en el camino hacia el lago).

DAMA DEL LAGO: (Llora mientras se toca unas cicatrices de las muñecas con bastante suavidad. Las besa y se abraza así misma como danzando pero parada).

DAMA DEL LAGO: (Mientras llega el atardecer, aún ha seguido caminando, pero empieza a tararear con una hermosa voz mientras vuelve a recordar como su padre la viola y se corre , mientras la acaricia y le hace una señal de silencio).

DAMA DEL LAGO: (Se quita el manto de suda tirándolo al lago mientras se hunde suavemente y ella se mete en el agua poco a poco y desnuda. Deja de llorar aunque sigue tarareando mientras vuelve a recordar la última imagen que vio de su madre antes de morir. Continúa profundizándose hasta hundirse completamente).

(Cae la noche, fundido a negro).

Fin

Andaba por el sendero de hojas de otoño, de colores naranja, amarillo y marrón, el crujir a cada paso se mezclaba en sintonía con el agua del arroyo.

La madera de los pinos y abetos lucían un negro carbón más oscuro por la lluvia de octubre. Descalza y con una piel mojada, veía como el camino se estrechaba, hacia un lago claro rodeado por cedros y robles.

Desnuda, delgada y pelirroja, llevaba en sus brazos, un manto de seda blanca y transparente. De su cabello nacían gotas de rocío, mientras que las ramas de los arboles intentaban alcanzarlo para poder peinarla.

Llevaba en una de sus pequeñas orejas un tulipán rojo. Tenía unos labios carnosos de un pálido color rosado. Unas uñas cortas y perfectas, una delicada y aterciopelada tez.

Unos ojos verdes como la menta, unas pestañas largas y mojadas. Una corona de jazmín en su cabeza, diosa de la flora admirada por la fauna.

Cantaora con bella voz, atraía a la luna y al sol, que se fundían en el cielo rojizo, en un eclipse negro y dorado.

Poco a poco, metía su cuerpo en aquel lago calmado, tan claro y puro como el corazón de esa musa.

Calmaba el agua su pensamiento, hundía su cuerpo entero, mientras un viento elíseo acariciaba su mejilla sonrojada.

Un caballo blanco y alado se acercó a despedirla, lloraba el corcel el adiós de la Brisa. Se perdía el otoño en aquel lago otoñado.

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