Relato: ‘Venus’

Eran las dos de la mañana, Oliver entraba en su pequeño ático perdido en una casa cualquiera de Saint Germain.

Debajo del hombro llevaba hojas sueltas, escritas a pluma que había defendido contra la lluvia, en la boca, llevaba entre dientes dicho objeto para escribir, en la mano izquierda, sus llaves.

Entró apresurado en el piso, se quitó el gorro y la bufanda de lana que estaban empapados, rápidos se dispuso a encender la chimenea mientras calentaba café en lo que en un piso más grande sería la cocina, pero aquí es una encierra de madera pegada al sofá, el único de la casa; tan apresurado que no se percató de la mujer pelirroja que había desnuda en él.

“Venus” , ambos comentaron al mismo tiempo.

El siguió encendiendo la chimenea mientras la miraba fijamente, pero esta vez más rápido.

Estaba desnuda, con lencería negra, fina, mientras se rizaba con los dedos el cabello pelirrojo, puntas que acababan en pequeñas ascuas que caían a la chimenea que Oliver luchaba por encender.

Ella se levantó, empezó a rifar entre los papeles que tanto había luchado el hombre por defender, “esto me interesa, parte de tu alma”, Oliver rápidamente se los quita y los pone a salvo encima de su cama, deshecha, a escasos metros de una pequeña ventana pegada a una farola solitaria de la calle.

“¿Café?” Pregunta a pesar de que ya había cogido dos tazas. Se la da, ella la coge con gusto pero sabe que no va a beber, toca con cariño el borde de la taza con sus labios y deja la marca de su pintalabios.

Ella abre la ventana a pesar de la lluvia del exterior, las lluvias cuyo destino eran impactar contra ella impulsadas por el viento se quemaban a pocos centímetros de su cuerpo. Se apoyaba en el marco, con cara de enamorada y observaba el barrio , pernocta y frio.

Oliver que se estaba desnudando, cierra la ventana con fuerza, la mira de reojo, ella le mira el torso desnudo y él se aleja rápido para evitar estar a su lado, con asco.

Coge una manzana, agarra un cuchillo y una silla y la pela lentamente, su cena, lo que ser escritor le da para cenar. Venid coge otra silla, se sienta del revés fijándose en él, con las piernas abiertas, apoya su barbilla sobre él reposacabezas de esta, lo mira, Oliver ve fuego en sus ojos, ella ve nieve, oscuridad.

Oliver deja lo que queda de manzana en la única mesa de la estancia que también le sirve para guardar sus escritos, se mete en la cama, duerme de lado.

La mujer se sienta a su lado, mete la mano entre las sábanas, Oliver cierra los ojos; empieza a gemir, pero su cara refleja odio y asco, ella continúa jugando con él, gime también, se mete en la cama, Oliver se adentra en Venus; la cama empieza a arder, el piso a temblar. Ambos aúllan un gemido final, la habitación arden, el sol sale, las cenizas vuelvan por la ventana, el fuego ya ha pasado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s