Relato: Como Dylan

El chico cantaba como Dylan, aunque a veces se le parecía más en su actitud que en su voz.

Tenía un don, eso nadie podía negarlo, pero pocas personas dejaba él que lo escucharan, pero lo tenía.

Era arrogante y a veces parecía que o bien, no sentía nada, o carecía de muy pocos escrúpulos, sin embargo cuidaba su guitarra como si de su vida se tratara, aunque a esta última no la tenía en tan alta estima.

Dijo una vez que la guitarra fue heredada de algún familiar cercano, aunque nunca dijo nada al respecto, pero se notaba en la madera desgastada del paso del tiempo, pero la frotaba y la mimaba, de aseguraba cada día y antes de tocar que estuviera intacta, decían.

Acompañada de esta, una armónica, juro por dios que el chico tocaba como Bob, casi podía hacerlo al mismo tiempo, era rápido y no se equivocaba en ninguna nota ni acorde, desenfundaba rápido.

Desde joven lo vi de vez en cuando tocar en alguna tasca, si el público lo abucheaba se encaraba, y eso que estos lo doblaban en edad y peso, pero parecía querer que le pegaran, y si la situación implicaba a varias personas, ponía a salvo sus instrumentos antes que su integridad.

No se que edad o en qué parte de su adolescencia estaría, pero ya fumaba, se le iba notando en la voz, aunque creo que no bebía.

Antes de los conciertos se echaba su flequillo moreno para atrás, aunque no tenía el pelo demasiado largo, pero lo suficientemente ondulado como para que algunos mechones le taparan la vista.

Se hizo amigo de un mendigo que habituaba la salida de un local de mala muerte aunque famoso entre los pijos indis de la ciudad, parecía que hablaba más con él que con el público al que iban dirigidas sus canciones, las cuales podrían ser adjetivadas de antisistema como mínimo, críticas sociales y políticas que difícilmente algún productor iba a comprárselas, pero suyas al final y al cabo.

Una noche, la última que se le vio, miró una pequeña foto que siempre llevaba en la funda de su guitarra, el dueño del bar confirmó que se trataba de un chico, de iris azules, moreno, guapo y con una sonrisa enorme; esa noche sus ojos empezaron a soltar lágrimas, pero ese día cantó con más intensidad que de costumbre, al acabar, algunos les abuchearon y otros rompieron a aplaudir, tiró la colilla del cigarro a un espectador que no había parado de quejarse toda la noche; salió rápido con la guitarra, sin la funda, se paró frente al mendigo, le puso la mano en el hombro y le entregó algo, y fue la última vez que se le vio en la ciudad, el pobre confirmó que le había dado un cheque con una suma importante de dinero y la foto que llevaba en la funda.

Muchos rumores corrieron por el país, algunos lo vieron en Texas, otros dicen que en Cheyenne, otros en Boston o Seattle, pero la verdad es que nunca mas volvimos a escucharlo tocar, pero juro, que tocaba como Dylan.

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