Relato: ‘Gravedad’

Estaba sola en aquella inmensidad.

Las constelaciones eran suyas; solo escuchaba su respiración acelerada en el interior de su traje.

Sola, abandonada, muerta antes de que el oxígeno se acabase.

Era valiente, sabía los riesgos, asumió su papel.

Pensaba en su hija, no tenía nadie más.

Se deshizo de todo el peso que pudo, sentía su corazón latir; fuera del traje, que ahora era su único hogar, un mar de estrellas; como paisaje, toda Europa y parte de Asía.

Se movía lenta, observaba el mar, pensaba en las millones de vidas que contemplaba, una muerte privilegiada, pensaba.

La ansiedad no le ganaba terreno, rotaba su cabeza y se dejaba llevar. Era irónico, pero en aquel momento se imaginaba en su bañera, caliente, alejada del frío de aquel vacío incomensurable.

El vapor del agua, el silencio sordo, la nada personal, un círculo vital, precioso y prefabricado, su odisea en su universo.

Lo compraba con estar perdida fuera de órbita, ahora era una pieza más de un puzzle divino, ajena a su destino, movida por la nada; esto era lo que más le llamaba la atención, era como flotar en el mar, en un mar de corrientes en los que es inútil poder nada y dar brazadas, pero en lugar de mareas indomables, el vacío, un vacío único y personaje, prefabricado por un Dios del azar; el oxígeno se acababa, sonreía a sus cartas, otra muerte en la mar.

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