Reseña: ‘Moneyball’ demasiado equipo para tan pocas nueces

Me es fácil separar mis sensaciones pero difícil comentarla, Bennett Miller no me convence pero si me llega a emocionar, es difícil abarcar todos los aspectos de los entresijos del béisbol en una película, y más una historia que marcó un antes y un después en este deporte, ese es su problema, que quiere abarcar en sus brazos tanto que en su primera mitad se nos hace algo más pesada, demasiada habladuría y pocas nueces dentro.

Miller nos narra la historia de Billy Beane, director técnico de los Oakland Athletics, que con un método poco ortodoxo y un presupuesto menor que el de sus competidores, batirá el récord de partidos consecutivos ganados de la historia, pero sin superar a su eterno rival, los Yankees.

El guion parece dividirse en dos, la primera parte, la más aburrida en la que se cimienta el nuevo equipo que nuestro protagonista ha formado, pero en ella vemos siempre lo mismo, el personaje tarda en evolucionar y la trama explosiona en su última media hora, la profundidad del personaje y la empatía hasta el tramo final es nula, sino es porque Brad Pitt sabe introducirse muy bien en el corazón del público, pero sus emociones son superficiales y sus objetivos triviales y poco profundizados.

Eso si, en su segunda mitad la película gana mucha fuerza, descompensada por medirse mal, pero la película gana mucho, se vuelve más emocionante, el personaje se vistos en el cine, como los equipos se dividen en los que ven a los jugadores como dinero o como personas, el trabajo de un manager, la relación entre este y el entrenador y los superiores, elegir entre la grandeza o los principios, pero de nuevo, te entran ganas de saber más, ya que profundiza poco.

Además de Pitt, tenemos a un Jonah Hill que cumple su papel, no sobresale, seco, sobrio y sumiso, pero lo peor es ver el desaprovechado guion de Philip Seymour Hoffman, es un esperpento tenerlo para tan poco, podría haber dado más juego por su talento y por su papel dentro de la cinta.

Como guion me resulta tan raro que esto saliera de Steven Zaillian, uno de los mejores escritores y de Aaron Sorkin, un maestro, no sé si tuvieron algún problema a la hora de hacerlo, pero me resulta raro que la cinta no ganara más dinamismo y originalidad con ellos, a pesar de esto es un trabajo enorme de documentación y narración que no hay que negar, además de saber llegar al corazón del fan del béisbol.

Lo mejor de la película es tener a Wally Pfister detrás de la foto, la cámara en mano y los cambios de luz y foco le sientan genial, dan naturalidad, realidad, cercanía y emoción y a la vez grandeza, miedo al éxito y ganas de gritar con los partidos, sabe trabajar según su contexto. Además la música del veterano Mychael Danna es perfecta para un biopic, acompaña de forma tranquila a la evolución y múltiples giros en la trama, es relajante en ciertos momentos y te hace vibrar en los correctos.

En conclusión, una película entretenida para ver para los amantes del deporte, aunque al principio resulte poco atractiva poco a poco gana una emoción tal que te sientes uno más del equipo aunque no te guste el béisbol, queriendo saber más sobre lo sucedido y sobre este deporte, base en la vida social estadounidense.

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