Reseña: ‘Call Me By Your Name’, bella hasta para sacarle fallos

Luca Guadagnino nos da todo su corazón y potencial, nos da amor y nos enseña dos cosas fundamentales de él, que en el amor siempre se pierde, y aunque se gane, a veces perder es una forma de ganar a largo plazo, y sobretodo, y temática que se mantiene durante toda la película es que perder el tiempo por orgullo o sentimientos que nos emponzoñen solo nos va a causar dolor o inmadurez, retener los sentimientos nos come por dentro, y atrasa lo inevitable.

También nos muestra que para amar a una persona es fundamental la amistad, una conexión tan enorme que reduzca años de amistad en meses o semanas.

Luca escribe y dirige esta cinta contándonos la historia de Elio, un chico culto y atractivo que se ve enamorado de Oliver, aprendiz de su padre que va a su casa a pasar las vacaciones para ayudarlo con unas investigaciones.

Se intenta aproximar al mundo de Woody Allen, a su forma, nos narra un amor entre dos hombres bisexuales, es preciosa, esta hecha con proporciones áureas, cada plano y cada diálogo sin dardos, pullas, puñaladas, besos o caricias, un juego de tensión sexual perfecto, y a la vez con mucha calma, necesaria, naturalidad, armonia, como a Allen, no le hace falta que los protagonistas sean personas pobres o desdichadas, son burgueses, adinerados que crean su propia desdicha a través del sentimiento más poderoso e inevitable, amar, mezclándolo con significados densos pero fáciles de atrapar que irán cobrando sentido mientras la cinta avanza.

El problema es que a veces redunda demasiado en los símiles, reitera demasiado y eso cansa, pero solo eso, el resto enamora, duele sacarle pegas.

El uso del francés, inglés e italiano es armonioso, perfecto, fluido, junto a la mezcla de conocimientos intelectuales y a la fotografía de Sayombhu Mukdeeprom forman algo único, la iluminación es una maravilla, como se iluminan los cuerpos en la oscuridad para captar los tonos perfectos de piel y de tonos blancos, el foco y sus cambios, nos hacen sentirnos nerviosos como sus protagonistas y guardar esa tensión emocional y sexual.

En cambio la música Sufjan Stevens me disgusta, aunque es más personal, me parece que quiere ser más independiente aún que la cinta e incrementar a la pedantería, necesaria pero sin pasarse en todos los aspectos.

Yo sabia que Timothée Chalamet era el mejor de su generación, pero en el papel de chico bi seguro que tiembla ante el amor, complejo en inferioridad me resulta brutal, su química con Armie Hammer es sensacional, tenía ganas de ver más de ellos juntos, de odiarlos porque hicieran que todo tardara tanto en explosionar, las escenas románticas y de sexo son bellísimas gracias a su química, como marcan sus tiempos, cambian de roles de poder, van sintiendo cada vez más y de la misma forma pero se callan por orgullo y miedo es de las mejores químicas que he visto en tiempo, sorprendiéndome demasiado con Hammer, fuera de su línea, sin miedos.

Me molesta que al arriesgarse tanto con esta temática y tratarla tan bien no se hayan usado actores con cuerpos menos normativos, creo que hubiera quedado más precioso aún, pero entiendo que es un sacrificio a cambio de estos dos pedazos de actores.

Para acabar, bella, única, tensa, relajada, combina todos los aspectos de un amor intenso y que sabemos que va a acabar, vivir cada segundo con esa persona al máximo; redunda, si, sus tramas B que son escasas molestan, si, pero todo es una excusa para ver de forma tan genuina esta relación en pantalla.

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