Reseña: ‘Lolita’ la obra maestra de Vladimir Nabokov por Daniel Díaz

Lolita, una obra maestra, pero también una de las novelas con más controversia y retractores en la historia de la literatura, prohibida durante años en muchos países del mundo. No es de extrañar dada su naturaleza y los temas tan delicados que se tocan en esta, llamémosla, extravagante historia.

La novela escrita por Nabokov, se cree que influenciado por un secuestro real en el año 1948 (el de la niña de 12 años, Florence Sally Horner), no es más que una carta que le llega al psicólogo John Ray, escrita antes de morir por un delincuente cuyo crimen no conocemos hasta el final de la obra. Humbert Humbert, el autor de la carta, nos empieza explicando cómo empezó su adoración por esas niñas de entre 12 y 14 años, a las que él llama “nínfulas”. Cómo un suceso traumático cuando era pequeño pudo ser el desencadenante de su enfermedad (según dice, porque recordemos que durante la obra solo conocemos la versión del protagonista). Pues sí, se trata de un pedófilo al borde de la locura debido a ese deseo sexual reprimido durante tantos años. Y sí, durante la obra, Nabokov es (algunos dirían demasiado, yo considero que necesariamente) muy explícito. ¿Vais entendiendo la controversia?

Y os preguntareis: bueno, una historia sobre un pedófilo que está loco, un poco macabra, pero ¿Por qué es tildada como una obra maestra y una de las cumbres de la literatura? Pues bajo mi punto de vista, es precisamente cómo está contada la historia lo que la hace tan espléndida. Recordemos que todo, absolutamente todo lo que pasa en la novela, lo sabemos de mano del protagonista, todo está contado bajo su perspectiva. Durante toda la novela se intenta justificar de sus actos, intenta que nosotros, los lectores, lo veamos como una víctima, como una buena persona atrapada y seducida por la magia de las “nínfulas” que pululan por el mundo, pero que en ningún momento quiere dañarlas, ni perturbarlas; que, por el contrario, las adora y quiere protegerlas.

Lo maravilloso de la novela es que Nabokov consigue que mientras nos perturba y asquea con las acciones y pensamientos del protagonista, al mismo tiempo consigue darnos cierta pena, nos hace empatizar de cierta manera. Y eso nos hace sentir sucios, e incluso enfadarnos con nosotros mismos. Estás constantemente en esa dicotomía de, por un lado, te pones en el lugar del protagonista y lo entiendes, y por otro sabes que lo que su comportamiento es de lo más repugnante que un ser humano puede llegar a ser capaz de hacer. Jamás había sentido esa sensación de malestar leyendo una novela. No me entendáis mal, la novela se disfruta, y mucho, quieres seguir pasando las hojas sin cesar, la historia te cautiva desde el primer momento. Sin embargo, no es una novela hecha para todos los estómagos.

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